Es domingo, es dia de la madre, se cumplen veintitantos años de la muerte de mi padre, se cumplen treinta y tres años de mi nacimiento. El azar a veces juega conmigo.
Sonrío, por que en los cumpleaños se debe sonreír, celebro, por que se debe celebrar. Agradezco regalos y saludos, por que me nace hacerlo.
Hay momentos de claridad, en que lo evidente se hace sutil y logras comprenderlo. Y fue así que lo entendí : sigo amandolo como ese dia trece que sus brazos me estrecharon por primera vez.
La crudeza de mi verdad me humedece las mejillas, me sonroja y me hace caminar en círculos... esto es lo que te pasa cuando hablas de amor; las palabras retumban en los muros blancos de esa inmensa casa vacia, en mi mente, en mi propio vacio.
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