A veces cerrar las puertas no es suficiente para que el frio del invierno se cuele hasta congelarte.
He pensado tanto, he recorrido cada instante con mi mente, cada segundo, cada centimetro de tu cuerpo una y otra vez...sin encontrar el punto imperfecto que provocó ese gran desastre monumental que llevo a la destruccion del planeta que eramos en ese mundo amarillo en santiago centro.
El miedo me paraliza al sentir que aun entre grietas podemos volver a encajar.
Temo, aun agonizo, aun algo vive en mi y por eso temo, por que dolerá.
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