Nunca nadie me había amado de verdad.
Hasta que una mañana de finales de febrero apareció el, irrumpiendo en mi mundo, enseñando a querer.
Hace dos años lo tenia todo, grandes amigos, una vida de la que me sentía orgullosa, un amor capaz de cruzar el mundo para estar junto a mi.
Hace exactamente dos años, me encontraba con mis mejores amigos de entonces, esperando en una especie de vigilia no planificada, que llegara la hora de correr a los brazos de mi amor.
Un 13 de septiembre del año 2009, fui la mujer mas feliz que pisaba el mundo. Me eleve hasta el cielo y sus brazos se extendieron hasta mi sin dejarme caer.
Jamas en la vida había amado tanto a alguien como lo ame a el.
Llegamos al paraíso, vivimos como ángeles, soñando, creo, la verdad que jamas me sentiré tan yo, como esos días que vivimos juntos. Jamas mis ojos brillaran así al encontrarme con una mirada cada mañana. Y por mas que me esfuerce en buscar, jamas encontrare una mano que mi piel reconozca así, a la perfección.
El tiempo paso y el sueño se acabo, me pierdo en las fechas, pero el se marcho sin dar explicación alguna. A veces los fines ambiguos son mas dañinos que las verdades desgarradoras. Tantas veces pedí un porque, hasta que un día te encontré en brazos de otra, y lo entendí.
Nunca supe que hice mal, nunca supe en que te falle, pero se que al menos merecía esa explicación final y no una mentira, que fue lo que me entregaste en esa ultima llamada telefónica. Mientras esa ultima conversación no llegue, seguiré llorando cada 13 de septiembre, preguntando por que al viento. Temiendo volver a amar así.
Reviso cada una de mis acciones y no se en que momento te falle, recuerdo ese primer contacto, ese abrazo contenido, los pies jugando bajo las sabanas un beso, tu corazón latir y yo sintiendo que mas feliz jamas podría ser.
A veces, cuando eres demasiado feliz, cuando todo va demasiado bien, algo sucede y el universo lo equilibra quitando todo lo que te ha dado de golpe.
En medio de la oscuridad lo único que me quedan son mis recuerdos, e incluso mis recuerdos duelen y dañan.
Podria decir que te odio, pero mentiría,
Cuando las lagrimas ya no dejan ver la pantalla, cuando el dolor te hace gritar es momento de pedir una respuesta, aunque no te escuches o quien debe darte esa respuesta no te quiera contestar.
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