Treinta y dos años, lleva intentando encontrar su lugar en el mundo; y ya no tiene mas que las 4 paredes que conforman su vida, esa ventanita que la comunica con el resto del mundo, y sus ojos.
Últimos meses, suspiros solapados entre sonrisas y relaciones fugaces.
¿y que si decide continuar así el resto de sus días? (al fin y al cabo el fin podría ser mañana y tampoco le importaría tanto).
Las notas musicales, se mezclan con gotitas de lluvia, y su incapacidad de ver la luz. Y canta, tecleando a oscuras, a ritmo de palabras que se juntan y brotan.
Son sueños rotos, perdidos.
Carcajadas a media noche cuando ya harta de llorar, se mira al espejo y se ve ahi, hinchada y rosada. Carcajadas desde ella, como si alguien mas se burlara.
No lo vio llegar... asi mismo le dejo partir.
Fue una mañana, recuerda bien, como una película que se repite constantemente, su brazo tembloroso, y un beso, un regalito, y ella incapaz de mirar su cara y despedirse.
Dios, como habría querido tener el valor de abrazarse a el y rogarle que luchara, que no la abandonara jamas.
Lagrimas que caen por sus mejillas como cataratas, y solo quisiera volver a sentir su abrazo una ve mas, solo una mas,
Podran haber pasado 21 años ya desde que partiste, pero la sensacion de vacio que has dejado al marcharte asi, sin avisar, sigue ahi.... punzando. Cuanta falta me haces, jamas te lo imaginaras
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