miércoles, 2 de marzo de 2011

Tejado

Sentada sobre el tejado observa a todos pasar, a veces algunas realidades ajenas se le hacen tan propias, y las propias a veces ajenas; como ver la vida de alguien en una telenovela.

Respira y se recuesta sobre las tejas, la tibieza que el sol de la tarde deja en ese techo, el olor que sube del jardín de al lado , luego que lo riegan...esos pajaritos que cantan siempre al compás de alguna canción que no logra descifrar: pripri piiiiiii priri piiiiii.

A veces, remitirse observar, a evadirse observando, es la mejor de las medicinas contra la depresión. Otras veces, desde el techo las ganas de volar lejos se sienten llegar, pero ella sabe que al único lugar que llegara, es el asfalto.

No necesita eso en estos momentos, solo esa tibieza del sol, los olores de la tierra y el agua, los pajaritos cantando y a lo lejos dos o tres chiquillos jugando.

Suspira, no tiene nada, pero esos momentos son lo mas cercano para ella al paraíso, y con esos instantes no necesita nada mas.

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