Sonríe, de alguna manera su cabeza, su pecho se han acostumbrado a estas tonterías que la vida le pone por delante.
¿Para que tanto fingir?
Apaga un cigarrillo, de forma apresurada, el humo sale de ella, con el ideas.
Piensa en las peores mentiras que se han dicho en la historia, cree que ella calificaría para victima de unas cuantas, como cuando el gallego que prometió amarla y cuidar su corazón, o como M, que la enamoro sabiendo de su corazón roto, sin decirle su propia verdad jugo a quererla hasta que la olla se destapo.
Ahora, con los tallarines repartidos por la casa, ella no logra parar de gritar, y reírse y a veces llorar y otras maldecir.
Al final. siempre todo termina igual.
Ella es consciente del daño que sus palabras causaron a M, pero esta segura que M no tiene idea del daño que sus silencios causaron.
Noche a noche antes de dormir, perdona y pide perdón, lo hace calladita, casi entrando en trance, y secretamente espera que aquellos que tanto daño le causaron, algún día logren ser un poquito mas felices.
Suspira, no hay mas cigarrillos, no hay mas palabras...finalmente por primera vez el mundo exterior parece brillar.
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