La delicia mas grande del mundo es despertar con la nariz húmeda de su gato en su frente.
Abre los ojos y se encuentra con esos enormes ojos amarillos, que le dicen:
-Vamos! arriba, es hora de comenzar el día.
Sonríe, o al menos pareciera sonreirle.
Es la rutinas de todas las mañanas, luego del desayuno, su gato maullara hasta que ella le haga un espacio junto a ella en la cama.
Luego ella abrirá las cortinas, ventanas y dejara que el mundo que tiempo atrás abandono vuelva a entrar en ella, su gato moverá la colita y se enroscara justo donde se cuela el sol.
Así pasaran sus días, enfrascados en pequeñas rutinas que se funden el los quiebres a las rutinas, mimándose por las mañana, despertándose con naricitas heladas.
Saliendo a caminar, comiendo helado, cantando a todo pulmón, develándose para ver dibujitos animados.

2 comentarios:
siempre quise un gato, las alergias opinaron lo contrario =(
hola, kasu. bonito detalle el de los gatitos de colores. y qué bueno que ya no me sale la advertencia que antes me topaba antes de entrar a este blog, referente a que "sus contenidos no eran para todo público". cuac. si yo no le vi nunca nada cuático! cosas de la web. cosas de la vida. cariños, amigaza.
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